Soy un divulgador de la música medieval europea y amante del período en sus diversas facetas. Cuna de literatura y artes señeras, el medioevo resiste en pleno siglo XXI contra el oscurantismo académico y popular, que pretende retratar un milenio de la historia humana, no con pinceles, sino con brochas duras, toscas, que deforman el cuadro hasta mostrar un plátano pegado con cinta, donde antes hubo paisajes con ciudades magníficas envueltas en bosques majestuosos. Es un rescate necesario, porque el medioevo europeo también nos envuelve, en toda nuestra tradición campesina, hoy en peligro de extinción. Por boca de los cantores a lo divino, vates del pueblo chileno, depositarios de tradiciones arcanas, escuchamos nombres medievales como Genoveva de Bravante o Carlomagno, al calor de un vaso de navegado, cuando se canta la noche entera en honor de la Cruz de Mayo.




